viernes, 12 de abril de 2013

Un marciano leyendo los periódicos

Si yo fuera un marciano recién llegado a la Tierra, y leyera los editoriales de los periódicos mexicanos - y me parece que de cualquier país - creo que podría sin ningún problema llegar a la conclusión de que esa pobre especie, los 'SERES HUMANOS', sufren de la crónica depredación de otra especie llamada 'POLÍTICOS', en mayor o menor grado dependiendo de la geografía.
Asumiría que ‘HUMANOS’ y ‘POLÍTICOS’ son especies equivalentes a conejos y coyotes - especies con comportamientos y características totalmente diferentes - si tan sólo leyera los editoriales de los periódicos o los comentarios en redes sociales.
Ciertamente, como marciano me sorprendería mucho saber que ‘POLÍTICOS’ es tan sólo una denominación de ‘HUMANOS’ - ni siquiera una subespecie - y entonces asumiría que POLÍTICOS podría ser quizá equivalente a la abeja reina de un panal, que tiene características especiales diferentes a todo el resto. Pero tampoco: POLÍTICOS son HUMANOS, así sin más.
La gente parece referirse a ‘los políticos’ como si fueran una raza aparte, que es y se comporta diferente al resto de ‘nosotros’.  ¿Pero de dónde salen los políticos, si no de la cultura en la que nacen y crecen? Suben en las jerarquías de su sociedad, y una vez arriba, depredan. Como lo haría probablemente casi cualquiera de ‘nosotros’ si estuviésemos en ese lugar.
Hay sociedades que por sus características histórico-culturales engendran políticos extremadamente depredadores - como en algunos países de África, o en Haití - o bien políticos moderadamente depredadores, como en los países escandinavos. El garbanzo de a libra es aquél que no es corrompido por el poder: ese placer casi absolutamente irrenunciable, y ciertamente el único que puede ser saboreado cada minuto. El poder no es como la gula o la lujuria, que cansan físicamente y cuyo gozo necesariamente es  intermitente. El saber que se TIENE poder es algo permanente, y algo a lo que difícilmente se puede renunciar una vez probado.
Lo que nos concierne entonces, en vez de calificar a los políticos como si fueran una plaga de langostas venida de lejos, es calificar nuestro tipo de sociedad: ¿cómo es esa sociedad que engendra ese tipo de persona, que puede soportar con más o menos entereza las mieles embriagadoras del poder?
Y la sociedad no es un ente abstracto. Somos ‘nosotros’, por fin. Nuestras palabras y acciones, nuestros ejemplos a nuestros hijos.

2 comentarios:

  1. Es complicado... a veces elevamos a ser semi-dios a algunos futbolistas o deportistas, cuando el ejemplo que dan más allá de patear el balón es verdaderamente triste...

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  2. Hay un periodista inglés que hace una parodia, aunque lo toma muy en serio y afirma que la clase política es en realidad especie de engendros híbridos de extraterrestres que son agentes invasores que buscan esclavizar a la humanidad. Creo que tus comentarios sobre los políticos le dan la razón a David Icke.

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