lunes, 9 de junio de 2014

¡Curemos el cáncer! ¡Con bicarbonato! … Wait, what?





El año pasado en un foro de discusión de cosas raras, me topé a una persona que empezó a decir que había remedios caseros para todo, que las grandes farmacéuticas todo lo controlan y no quieren curar el cáncer, y otras cosas de conspiración más o menos estándares. Pero poco más adelante en la conversación se puso a decir que él sabía que el bicarbonato curaba el cáncer, que el cáncer de hecho es producido por un exceso de acidez en la sangre, y que lo que hay que hacer es controlar el pH de la sangre.  

Al principio creí que estaba trolleando pero luego me di cuenta de que lo decía en serio. Sin poder comprender semejantes afirmaciones, le pregunté un poco más y me dijo que él - y al parecer muchos otros - siguen una dieta que ‘baja la acidez de la sangre’, porque el exceso de acidez en ella es la causa de prácticamente TODAS las enfermedades. Y además me dijo que diariamente controlaba el pH de su sangre con un kit - comprado por supuesto en uno de los websites que promocionan semejante idiotez - por el cual se mide el pH en la orina, y  con ese dato se puede comer más o menos bicarbonato (o alguna otra cosa de la ‘dieta alcalina’) para ajustarlo. Para repetir: se mide el pH EN LA ORINA. Que es como decir que puedes medir la acidez del estómago con una muestra de uñas. 

No pude seguir mucho más la conversación porque, aunque seguramente bien intencionado, mi interlocutor sufría de una ignorancia supina en cuanto a conceptos fundamentales de biología y del funcionamiento del cuerpo humano que se aprenden en secundaria. Así que mejor me puse a investigar un poco acerca de dónde pudo haber sacado una idea tan estrambótica, que está por lo menos a la par de los que dicen que las vacunas causan autismo.
Lo que encontré fue un rumor parecido al de las vacunas, y que aparentemente está teniendo bastante éxito con sus teorías. Y por éxito quiero decir que vende muchos de sus kits, no que cura gente. Su máximo promotor se llama Tullio Simoncini y se dice doctor, pero como decimos en el rancho, “ese doctor no cura un guaje”.

El fulano - y ahora otros más que se han subido al vagón - dice como ya mencioné, que el cáncer es causado por acidez en la sangre, aunque otras variaciones también lo relacionan con un hongo. De hecho, hay variaciones de la idea que dicen que no sólo el cáncer, sino  casi todas las demás enfermedades que nos afligen vienen del mismo problema de exceso de acidez en la sangre (medida como pH), que puede ser controlada. Esta afirmación es tan increíblemente estúpida que es difícil saber siquiera por dónde empezar.

Ahora bien, no todos tenemos tiempo de estudiar 8 años como los doctores de verdad, pero sí debemos tener un poquito de disposición  para educarnos por lo menos en cosas básicas, digamos desempolvando un libro de biología de secundaria, consultando una enciclopedia o un sitio serio de medicina, o preguntándole a algún pariente que en efecto haya estudiado medicina. Lo que NO podemos hacer es ver un par de videos en YouTube y ponernos a decir que los MILLONES de médicos e investigadores que han hecho avanzar nuestro conocimiento del cuerpo humano a través de siglos, están todos mal y son unos malhechores/conspiradores. Y aunque suene extremo, eso es exactamente lo que hacen muchas personas, que supongo no tienen cáncer por el momento. Yo en lo particular tengo la suerte de tener a mi madre que es médico (¡de los buenos!) y que siempre está a una llamada de teléfono para cualquier pregunta. 

Ahora, este tipo de engaños que se ha hecho cada vez más problemático por la facilidad que representa el internet para dispersar todo tipo de información, ha hecho que un montón de médicos de muchos países dediquen parte de su tiempo libre a poner sus propios websites y explicar pacientemente - con peras y manzanas - cómo funciona el cuerpo, las cosas que hemos aprendido en medicina a través de siglos de prueba y error, y porqué EL BICARBONATO NO CURA EL CÁNCER, por el amor de Cristo.

Tener una enfermedad mortal es ciertamente algo que nos puede orillar fácilmente a  la desesperación - yo lo sé - y buscamos segundas opiniones, mejores hospitales, medicamentos experimentales, tratamientos alternativos y finalmente pensamos si no será buena idea después de todo ir a bailar a Chalma o buscar a los alumnos del niño Fidencio. Y aunque no se pueden desestimar los - a veces muy poderosos - efectos de los placebos y la sugestión, tenemos que saber qué son y cómo y cuándo pueden funcionar. 

Primeramente, el término ‘cáncer’ se le da a una MULTITUD de enfermedades que tienen en común un problema en el sistema de reproducción de las células, que las hacen reproducirse descontroladamente. Pero las razones - y los tratamientos y los pronósticos -  son muy diferentes de uno a otro cáncer: un cáncer de piel y uno de médula no tienen nada que ver en lo que dispara su origen. Hay pocos cánceres que entendemos bien hasta este momento - como por ejemplo el de matriz - y hay varios que podemos tratar con buenos pronósticos, pero aún estamos lejísimos siquiera de entender ‘todos los cánceres’, mucho menos tratarlos con éxito.

Para ser justos, existen teorías como la Hipótesis de Warburg, que debe su nombre al Nóbel de Medicina Otto Warburg, que propone que el desperfecto que hace que las células se reproduzcan sin control proviene de ciertos desbalances metabólicos en su entorno inmediato (como falta de oxígeno), que las hacen procesar ciertos químicos de forma impropia y que terminan disparando el temido crecimiento canceroso. Esta es una teoría que aplica para CIERTOS tipos de tumores y su desarrollo. Pero de esa idea a decir que “la acidez en la sangre produce cáncer” y sobre todo que haya una ‘dieta alcalina’ para controlar el pH, hay un mundo entero de diferencia.

En cuanto al tema del bicarbonato, los conceptos de ‘pH’ que tenía la persona con la que platiqué eran en extremo primitivos, era más bien hablar con ‘un convencido por fe’ que con alguien que sabe algo de lo que habla. Por ejemplo, me decía que él normalmente mantiene su pH sanguíneo con una alcalinidad por arriba de 8, que supongo que de acuerdo al ‘kit’ es ideal, pero que en realidad es absolutamente mortal. También me refirió que en una ocasión en la que había sufrido un disgusto mayúsculo, la acidez en su sangre había subido hasta 5, por lo que tuvo que controlarla inmediatamente con bicarbonato. Para el lector, que como yo, no es experto en bioquímica: decir que el pH de la sangre se puso en 5 es como decir que su sangre se convirtió de repente en ácido de batería. Los engañabobos que hablan con terminología médica saben que el 99% de la gente no tenemos ni idea de estas cosas, así que estamos a su merced. Entonces, para este engaño en particular, vale saber que:

1. El pH es una medida de acidez. Lo contrario de Acidez es Alcalinidad. En la escala del pH, un número menor es más ácido, y uno mayor es más alcalino. El 1 es extremadamente ácido.

2. El cuerpo es un sistema ‘homeostático’. Esto quiere decir que siempre está en un estado constante y altamente regulado para que funcione bien. Las docenas de parámetros con los que funcionamos están finísimamente controladas; por ejemplo nuestra temperatura es de aproximadamente 37 C, y sentimos cualquier variación en ella. Con medio grado nos damos cuenta de que algo anda mal, con más de un grado estamos tumbados en la cama, y cuatro grados o más de variación son en extremo graves. El pH de la sangre está siempre en un rango de 7.3 a 7.45, y variaciones mínimas en el pH son mucho más serias que las variaciones de temperatura. Números como 5 u 8 son completamente ridículos.

3. El pH de la sangre se mide, precisamente con un examen de sangre, no de orina. Todos los fluidos del cuerpo (sudor, saliva, sangre, orina) tienen su propio pH, son diferentes y varían de forma completamente distinta: el pH de la saliva antes y después de comer varía bastante, y también depende de qué se comió.

4. Incluso si ingerimos bicarbonato (que es alcalino) diariamente, el cuerpo recibe todo en el estómago, lo desdobla, lo pone a la misma temperatura, hace un inventario y manda cada cosa a donde mejor se requiere, manteniendo la sangre siempre en su mismo pH y desechando lo que no necesita. Habría que ingerir kilos de bicarbonato para modificar realmente el pH de la sangre, pero estaríamos muertos o gravísimos por intoxicación antes de poder hacer otra cosa.


Si quiere saber un poco más, aquí hay un sitio que se llama Science-Based Medicine, escrito por doctores que en sus ratos libres hablan de medicina para los que no somos médicos. El link que pongo es del Dr. David Gorski (oncólogo) y habla en específico de los embaucadores que se especializan en cáncer. En Science-Based Pharmacy, otro blog profesional, se toca el tema de los farmacéuticos, y aquí el Dr. Scott Gavura habla en particular de los exámenes de sangre y del concepto de pH.

Así que siga usando el bicarbonato para las agruras, en la cocina y para lavarse los dientes, que es donde mejor funciona. Para cosas más serias, consulte a su médico.




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