domingo, 8 de junio de 2014

Políticos infames y jabones místicos



Para Rafael Murguía

Durante una etapa de mi vida, trabajé en diseño gráfico y en prensa digital. Sí, definitivamente es cosa rara para alguien que estudió ingeniería, pero después del ‘Error de Diciembre’ de 1994, todos juntos bajamos a Segunda División y había que aceptar el trabajo que pudieras encontrar. En mi caso fue un amigo que tenía una agencia de diseño gráfico y que se apareció como salvación. Cuando me dijo de qué era el trabajo y le dije que no tenía ni la más remota idea del mismo, me encerró por 2 meses en un cubículo, una computadora y 20 manuales de usuario. Se lo agradecí toda la vida.
Es interesante el trabajo de diseño gráfico y cosas relacionadas con la impresión y publicidad. Se ven cosas de todo tipo tras bambalinas, casi todas ellas ridículas. Una vez una de mis compañeras hizo el diseño del póster promocional para un político que estaba lanzándose como gobernador, y al final hubo que tirar a la basura miles de pósters y hacerlos otra vez, porque al mentado político no le había gustado cómo salió en la foto, porque traía algo de barba. O sea que sí, se tiraron miles de pesos a la basura porque un inútil no se pudo rasurar como Dios manda. Y luego para que perdiera la elección de todas formas. Hay que ver qué cara tienen algunos.
En otra ocasión tuvimos que ‘photoshopear’ al rector del Tec en una foto de generación, porque por alguna razón no pudo llegar a la sesión. Hoy en día se lo podría haber encargado a su sobrino y seguramente lo hubiera hecho mejor, pero en 1997 eso era trabajo serio.
Y bueno, como en cualquier otro trabajo, en el trabajo de diseño hay todo tipo de ridiculeces y de cosas interesantes. Uno aprende mucho. Una de las cosas que aprendí es que muchos productos están tratando de siempre estar renovando su imagen, haciéndola más fresca, más moderna, más ‘cool’. Pepsi y Coca-Cola se gastan millonadas al año en sus nuevas imágenes, igual que toda empresa de moda ó de cosméticos. Con todos esos trabajé, y aprendí por ejemplo que para tomar buenas fotos de helado para Hygeia, no se usa su helado, sino puré de papa pintado de colores.
Pero ¿saben a quién le importa menos que un pepino todo eso? A los fabricantes de jabones de santería. Al igual que probablemente muchos lectores, yo no sabía que eso siquiera existía, pero un día llegó un cliente y nos dijo que quería nuevas imágenes para sus ‘jabones tradicionales’.
A lo más que llegaba mi conocimiento de esos menjurges era a la Pomada de la Campana y a nuestro muy autóctono y satánico:


Pero cuando el cliente nos puso sus cajas en la mesa, fue poco menos que una experiencia surrealista. Por supuesto, como buen mexicano, sé que existen un sinfín de encantos y/o hierbas que alejan los males y curan cualquier cosa. Ya Celia Cruz enumeró una lista larguísima en El Yerberito. (¡Y con esta hierba, se casa usté!)
Pero en cuanto a la jabonería en especial, no sabía yo que había también tanta variedad. Claro que conocía este:

Pero no sabía que había un jabón especializado para callarle la boca a esa mujer que está constantemente dando lata:


Y yo que pensaba que normalmente las cosas contra los embrujos consisten en ir con la curandera del barrio y pasar por algún ritual con velas y cráneos de venado, no sabía tampoco que este tipo de protección ya no necesita de tanto ritual y se puede conseguir con un jabón, que la verdad sea dicha es mucho más conveniente darse un buen baño que ir a bailar a Chalma, regresar oliendo a pirul y tener la casa llena de veladoras. Un buen baño es desde luego más discreto y no hacemos pensar a nuestras amistades que nos falta algún tornillo:

Nótese que el ‘Jabón Contra Embrujo’ indica, servicialmente, que es el legítimo y original. Qué bueno porque no vaya uno a confundirse y comprar uno que no proteje ni del mal de ojo de esa tía medio tenebrosa que hay en todas las familias. Otro de los clásicos es el de las Nueve Hierbas del Indio:


Que para ser de santería mexicana está medio raro que usen la imagen de un apache, pero bueno yo qué sé. A nosotros nos dijo el cliente que ese era de los más poderosos ‘para curar de todo mal’. Pero claro que no es TAN poderoso como este:


Sí, ese es un jabón CONTRA TODO.  “¿Todo?”, preguntamos. ¡TO-DO! ¿Contra malas vibras y mal de ojo? Ja, por supuesto. ¿Males puestos y vudú?  Le hacen los mandados. ¿Sarna? ¿Caspa? Probablemente también.  Ahí lo dice claramente: es esotérico, místico y tiene triple acción, como los detergentes. Y hasta le ponen en inglés porque supongo que en el gabacho ya también conocen su increíble poder y se ha convertido en una exportación importante. ¡Y además ES UNISEX! Genial. Eso es importante porque hay toda una línea de jabones para el sexo débil, para atraer a ese galanazo que se resiste a los encantos:


 Y como podemos ver, hay varios niveles de acción, que van desde el más o menos inocuo Ven A Mí, hasta cosas que parecen hechas con extractos concentrados de toloache. ¿Y para los caballeros con poca suerte en el amor? No se apuren que también tenemos, aunque con la sutileza aventada por la ventana, así que hay que deshacerse de la caja en cuanto lleguemos a casa, no vaya a ser que la interfecta vaya a darse cuenta de nuestras intenciones:


Al final no hicimos cambio de imagen para uno solo de los jabones, porque por más propuestas que hicimos, al final el cliente se convenció de que lo mejor era seguir con la imagen tradicional, ‘que la gente ya conoce y con la que se identifica’. Bueno, al final del día sí que aprendimos que hay una industria (gigantesca, por cierto) basada en jabones místicos-esotéricos-cabalísticos. Y nomás por no dejar, le compramos varios de sus jaboncitos, no vaya a ser que den resultado y nosotros sin saber:


¿Quiere saber más de jabones para toda ocasión, desde el ‘Gana Juicio’ hasta el ‘Yo Puedo y Tú No’? Dése una vuelta aquí.




1 comentario:

  1. by far, the best years of my life... :) thks for the memories... and we were pretty pretty good together my dear friend

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