viernes, 28 de noviembre de 2014

Ortografía: Ubíkate




Me encontré eso de arriba en Twitter.  Si el texto es muy pequeño, aquí está:

“‏@ORTOGRAFIA  
El dinero hace personas ricas; el conocimiento hace personas sabias, pero la humildad y la ortografía hacen grandes personas.”

¡Vámonos pa Laredo!

OK, hay que checar las prioridades, definitivamente. Cada quien lleva agua a su molino, y es muy vueno que más i más jente se preocupe por escribir correctamente, pero ya sabemos cómo nos encanta dar ese paso al fetichismo.

¿La ortografía es el valor más alto, lo que hace grandes personas? La humildad, seguro pasa porque nadie quiere verse como un presumido de lo peor; tenemos un tabú social milenario en contra del pavoneo, y qué bien que así sea. En las películas de Hollywood el presumido siempre pierde y se lleva una patada a la cara por parte de Daniel-san (aunque técnicamente eso era descalificación automática, pero en fin, es Hollywood).


"¡Prepárate para recibir el justo castigo por tu soberbia!"


Pero a lo que voy es que la verdad yo me esperaba el remate de la oración con “generosidad”, “empatía”…  o no sé, “defensor de los animales”. Algo un poco más trascendente que la ortografía, vamos.  Digo, desde luego que nadie quiere que lo pesquen poniendo “aspirasiones” en su solicitud de trabajo; la buena ortografía se ha convertido en tiempos modernos en un mínimo esperado en las interacciones formales, como usar traje en una reunión con el cliente.

Pero de ahí a la trascendente frase que por lo menos hasta la mitad parece parte de algún libro tipo La Profecía Celestina, o ¿Quién se ha llevado mi lápiz?, hay mucho trecho. Nunca he visto una conferencia de esas motivacionales en que de repente el Og Mandino de turno ponga una imagen en su proyector con esta escala de valores, al estilo de la pirámide de Maslow:


Se vería un poco rara, la verdad.

O imaginemos un diálogo así:


- Su Santidad.
- Dígame, cardenal Castiglione.
- El cónclave pregunta cómo va el proceso para la canonización del hermano Francisco de Asís.
- Umm… iba bien, pero se me hace que lo vamos a dejar en beato.
- ¡Pero si hasta hablaba con animales! ¡Ni Tarzán!
- Para empezar, faltan como 800 años para que inventen a Tarzán. Y sí, sí, veo el punto, pero ¿ya viste las cartas que escribía? Ponía “pontífice” con “s”.
- ¡Válgame las siete palabras de Cristo!
- Y en una hasta puso “cajón” con “g”.
- ¡¿Cómo es posible?!  ¡Quizá fue tentado por el Maligno!
- Aunque bueno, en esa la verdad no estoy seguro de lo que quería decir, a la mejor era una metáfora.
- A ver…
- Mira.
- Um, pues yo digo que sí debería ser “Cajón de palabras”.
- ¡También queda!
- Pero tiene razón, Su Santidad, no podemos permitirlo. Nuestro Señor, Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, nunca tuvo una falla de ortografía.
- Bueno, es que tampoco escribió nada.
- Pero si hubiera escrito, hubiera puesto “pontífice” con “c”.
- Pues está decidido entonces.
- ¡Habemus beatus!
- Aleluya.
- Hosanna en el Cielo.
- Préndete la lumbre para que salga el humo blanco.
- Ese es para otra cosa, Su Santidad.
- Ah sí, sí. Ya sabes que leer cosas mal escritas me aturde.


O sea: ubícate, hortografía.





VIDEO DEL DÍA


¿Cuál es la frase más repetida en las películas de acción? Debe haber muchas contendientes: “Tenemos que salir de aquí”, “Es nuestra última esperanza”, y “Sí, era el mejor, pero ya está retirado” seguro han de ser de las finalistas. Pero veamos otra, que retrata perfectamente el misoginismo de este tipo de película:



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