martes, 27 de enero de 2015

Robinson cruzó




Un caballero se ha perdido entre los peces
de entre un buque lleno de ingleses elegido.
Si esta isla no esperaba un habitante
llega este tunante sin abrigo.

No se salvaron ni arpones ni navajas
y el sol no me lo quita este gorro de paja.
Me acabo las palmeras con las cuentas:
¡Cuántas, cuántas veces treinta!
¿Cuántas, cuántas aún me quedan?

Y voy dejando huellas en la arena
que van contando lentamente la condena.

Huellas en la arena,
y en la playa no hay castillos de Robinson Crusoe.
A la vista a veinte leguas no hay sino nubes y algas.
¿Qué tan lejos,
qué tan lejos Robinson cruzó las aguas?

Pronto se pierde aquí la cuenta de los días
Esperando que algún viernes te sonría.
A noche y luna les pregunto, ¿cuándo, cuándo?
Y a veces creo ver flotando un barco entre la bruma.

Huellas en la arena
van la mar tras de la última cena.

Huellas en la arena
y en la playa no hay castillos de Robinson Crusoe.
A la vista a veinte leguas
no hay canoas,
no hay un buque que en la noche muestre sus linternas.
Sólo hay algas,
sólo hay algas que hacen trampa, que me engañan con sus formas.

¿Dónde, dónde, dónde?
Lejos
Robinson cruzó las aguas.


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